En 1985, el cineasta Héctor Babenco llevó a la pantalla grande una novela que, durante la época de la dictadura militar argentina, había sido prohibida. El libro en cuestión, que también inspiró obras teatrales y hasta una comedia musical en Broadway, se titula “El beso de la mujer araña” y su autor es Manuel Puig.

La trama de este relato que apareció por primera vez en 1976, justo cuando Argentina comenzaba a transitar por el llamado Proceso de Reorganización Nacional, gira en torno a la historia de dos hombres que han sido encarcelados en Buenos Aires por diversos motivos. Uno de ellos es Valentín Arregui Paz, un idealista y activista político que no llega a los treinta años de edad y quedó tras las rejas acusado de ser subversivo debido a su perfil revolucionario. Luis Alberto Molina, en cambio, es un homosexual con gran imaginación que ha sido llevado a prisión por el delito de corrupción de menores.

Ambos, a pesar de ser muy diferentes, comenzarán a relacionarse a partir de esta realidad que los mantiene aislados y sufriendo las consecuencias de algunas injusticias. En ese contexto, y con el objetivo de pasar las horas de la mejor forma posible pero también para ganarse la confianza de su compañero, Molina comienza a relatar algunas películas que ha visto. Tiempo después, los temas de conversación entre estos dos hombres ya se convierten en asuntos más privados, hasta el punto de compartir experiencias íntimas.

A medida que uno descubre cada detalle de esta historia, comienza a darse cuenta de que, en esta novela que ha sido elogiada a nivel internacional, Puig no sólo ha utilizado la realidad para darle contenido a “El beso de la mujer araña” sino que también se valió de las emociones para hacer referencia a cuestiones sexuales y afectivas que dominan al ser humano.