En 2009, Arturo Pérez-Reverte sorprendió a colegas, críticos y lectores al demostrar que es capaz de elaborar una historia apasionante valiéndose de la utilización de la menor cantidad de palabras posible.

Ojos azulesEste experimento literario que fue editado por Seix Barral consta de 2.798 términos y ha sido bautizado como “Ojos azules”. En él, el novelista y periodista español ofrece un micro-relato inspirado, al igual que muchos otros trabajos del autor, en un hecho histórico que tuvo lugar en México.

Ese episodio que lo motivó a elaborar esta breve pero interesante obra fue “La noche triste” del 30 de junio de 1520, día en el cual el ejército de Hernán Cortés sufrió una importante pérdida de integrantes y medios durante la conquista de Tenochtitlán.

Durante esa jornada, los españoles se disponían a huir olvidando la promesa del oro que los llevó a cruzar el océano y los aztecas parecían gozar con su próxima venganza. Sin embargo, un ambicioso soldado de ojos azules no está dispuesto a resignarse y así es como se aferra a un saco lleno de riquezas. Por ese oro, el joven es capaz de arrastrarse, poner en riesgo a sus compañeros y hasta de enfrentar cualquier tipo de represalia.

Según expresó Pérez-Reverte en una oportunidad, para darle forma a este material halló inspiración en un cuadro de Diego Rivera en el cual aparecía una india cargando a un bebé de ojos azules. Esa imagen fue, para el autor, la explicación precisa del mestizaje y el ejemplo que le sirvió para crear una historia “seca, dura, breve y brutal”.

Por su formato, “Ojos azules” no es el típico libro que Pérez-Reverte suele ofrecer. Esta propuesta podrá cautivar o dejar insatisfechos a los incondicionales admiradores del autor, pero no serán muchos los lectores que se animen a decir que esta miniatura literaria les resultó indiferente.