Si por su forma de escribir y las temáticas que aborda en sus obras, el experimentado escritor portugués José Saramago los atrae, no dejen de leer “La caverna”, una novela que comenzó a comercializarse en idioma español a partir de 2001.

La caverna Al igual que en “Ensayo sobre la ceguera” y “Todos los nombres”, en esta propuesta el autor esconde entre elementos de ficción su visión del mundo actual.

Este libro intenta retratar la realidad contemporánea que percibe Saramago a partir de la historia de una familia vinculada a la alfarería que, un buen día, descubre que el entorno no los necesita más y que ya nadie anhela ser alfarero porque las actividades artesanales perdieron valor e importancia frente al desarrollo del gran centro comercial. Desde entonces, el clan se vio obligado a modificar su estilo de vida para, de esta forma, poder adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad.

Valiéndose de esta situación, el autor intenta exponer la evolución de una sociedad post industrial y se permite expresar sus pensamientos sobre la lógica del mercado, los alcances del consumo y el pragmatismo.

Cuando alguna de esas cuestiones sufre una transformación, por mínima que sea, las relaciones entre los seres se modifican, el mundo se percibe de otra manera y las nuevas reglas del juego pronto se naturalizan y pasan a formar parte de la realidad de una sociedad.

Quienes logran salir de esa cápsula o burbuja en la que viven todos aquellos que aceptan las condiciones que establece el ámbito comercial y se guían por un espíritu consumista, consiguen descubrir que, aunque no se la difunde, existe otro modo de vida más enriquecedor que no se puede encontrar en los centros comerciales, sino en la profundidad de los pensamientos y las críticas, así como también en los beneficios de la comunicación.

Ya hacia el final, Saramago sorprende al lector con la representación de la alegoría de la caverna, esa que le da nombre a la obra y que ha sido mencionada para que, justamente, aquellos que lean el material puedan salir “de la caverna” y abandonar la pereza intelectual que parece dominar en estos tiempos.