En 1943, tres años antes de haber recibido el Premio Nobel de Literatura, el escritor suizo de origen alemán Hermann Hesse publicó “El juego de los abalorios”, una novela repleta de referencias hacia la filosofía oriental cuyo narrador es un ser anónimo de la mítica Castalia que, hacia el año 2400, decidió compartir con la humanidad ciertos hechos determinantes para la historia por su relevancia cultural y espiritual.

El juego de los abaloriosEsta obra, que a muchos fieles seguidores del autor les ha parecido sensacional por sus características narrativas y su forma de plantear conceptos que le han servido de inspiración a su creador, está organizada en forma de crónica. En ella, el también responsable de propuestas como “Siddharta”, “Demian”, “Narciso y Goldmundo” y “Bajo las ruedas” narra la vida de un personaje atípico para, de esta forma, dar a conocer toda su sabiduría y las profundas experiencias por las que atravesó a lo largo de su existencia.

A medida que esta apasionante historia avanza, el lector descubre en este relato que lleva como subtítulo “Ensayo de descripción de la vida del maestro José Knecht, unido a todos los escritos legados por Knecht”, un juego que permite abordar múltiples cuestiones y hacer foco en la importancia de los valores intelectuales y espirituales.

“El juego de los abalorios” es un texto que, pese a la cierta complejidad que presenta, consigue entretener, asombrar, mantener expectante y hasta hacer pensar a quienes se dejan seducir por la magia narrativa de un escritor que, a fuerza de talento y creatividad, logró quedar en la historia como uno de los máximos referentes de la literatura alemana.