Entre “Vuelta” y la aparición de “Árbol Adentro” pasaron once años. Durante ese tiempo, el autor de ambas obras, Octavio Paz, recibió el Premio Nacional de Literatura, el Premio Miguel de Cervantes y el Premio Internacional Alfonso Reyes.

Arbol adentroSu regreso al ámbito poético, un retorno que coincidió con la obtención del Premio Internacional Menéndez Pelayo, tuvo lugar en 1987. Por ese entonces, el también creador de “Pasado en claro” y “Libertad bajo palabra” decidió ampliar su producción literaria con un trabajo donde la naturaleza parece confundirse con el interior del cuerpo humano.

Según se puede advertir al leer el texto, en este poema el autor nacido en la Ciudad de México el 31 de marzo de 1914 decidió conquistar a su público con la imagen de un árbol capaz de crecer en la cabeza de un ser humano. A la hora de dar a conocer las características de este extraño ejemplar, Paz reveló que la semilla comenzó a desarrollarse en la zona de la frente y, a partir de entonces, convirtió a las venas en sus raíces y a los nervios en sus ramas.

Como imaginarán, el escritor mexicano no tuvo intenciones de retratar una situación insólita ni pretendió narrar una anomalía genética, sino que utilizó su creatividad de forma poética para que fueran los lectores los encargados de darle un significado personal al contenido de “Árbol Adentro”.

Escasos minutos toma la lectura de este poema donde también se cuenta que “el árbol habla”. Si están interesados en analizarlo de forma completa y determinar por sí mismos qué es lo que quiso transmitir el autor en esas pocas líneas, no duden en invertir una mínima porción de su tiempo para descubrir esta admirable joya poética que, hace ya varios años, ha surgido de la mente del talentoso y respetado Octavio Paz.