LA SOMBRA DEL POETA

DESCANSO

 

Miradas que son como espinas

que se clavan en mi cuerpo

al saber que estas tan lejos

al mirarte tan ajena

cuando abro al fin los ojos

y las palabras nunca encuentro

pero quedo congelado

en la tumba del recuerdo

frio sepulcro construido

con la indiferencia de tu vida

que al saber que estoy adentro

de tus labios no condigo

al menos una plegaria

por el descanso de mi alma

solo obtengo el cruel silencio

de tu amor y tus miradas.


 

Quedo entonces condenado

al suplicio de tu usencia

pues aunque tu andas cerca

mis caminos siempre evitas

y caminas por los rumbos

más lejanos a mi tumba

como si evitaras el recuerdo

del que abajo yace herido.


 

¡Mátame!... de una vez y así termina

con esta agonía eterna

no permitas que mi alma pene

por los siglos del olvido

no hagas a mi corazón ahora

que se desangre como lo hace

tan eterna y lentamente

con la daga sigilosa de no verte.


 

Lleva a mi lapida unas flores

rosas como las que te llevaba

como esas que siempre fuiste

en el bello jardín de mi mirada

déjalas sobre el frio granito

donde versa mi epitafio

“aquí hay un corazón herido

que no encuentra por amor,

por fin el anhelado descanso”.