jorge enrique mantilla

Mujer esquiva

Mujer esquiva

 

 ¿Qué me has hecho, que me tiene rendido a tus pies mujer querida y preciosa?

Desde el día en que se posó en mi camino, como mariposa ardiente y vigorosa

Qué has hecho mujer, que mi vista al verte se puso oscura y borrosa

Me haces ver de tu cuerpo, el jardín florecido como pétalos de orquídeas y rosas

Verte de cerca, mi alma vibra de alegría, sonriendo con lágrimas sudorosas

 Me dejas ido y atónito al ver tu caminar, mujer esplendorosa y hermosa

El aire arrastra tus fragancias, dejando el ambiente impregnado de perfúmenos, de aromas deliciosas

Me tiene rendido a tus pies y a tu tierna mirada de ojos gachos adormecidos, mujer cariñosa

¿Qué le has hecho a los latidos de mi corazón con tus encantos, mujer maravillosa?

 Me tienes loco y alucinante con tu sonrisa seductora, pasionaria, ardiente y maliciosa

Enamorado y perdido, errante y vagabundo de tus placeres del abismo, que acelera del precipicio, las mieles de los amores misteriosa

 

Mujer ingrata, que hieres mi alma sin contemplación con desaires, infame desagradecida

Pasa esquiva junto a mi lado, elegante, atrevida y dulcemente vestida

Distraída en su mirada, sin escuchar las súplicas, eludiendo mis piropos como mujer creída

¿Qué le he hecho mujer querida, para que martirice con tus desprecios, mi acalorada y sufrida vida?

Mi camino se torna árido y polvoriento y mi vista en el horizonte está ida y vagamente perdida

En mis sueños ya no te veo, ni en el silencio del atardecer, ni en las noches apacibles apareces esfumada dormida

Me tienes rendido a tus pies y por más que quiero, mi corazón sangrante no te olvida

Ni en la cantina, ni en la soledad, mujer ingrata, eres mi única y burbujeante bebida

Sólo me persigue tu sombra como llamarada en mi pabilo, en lenguas de fuego encendida

Rendido a tus pies, sin confesión, ni pecado alguno, mi alma fue poseída

El riachuelo crecido y desbocado, arrastró mi cuerpo sin un beso, sin un abrazo y sin una triste despedida

Ingrata traidora, de todas las mujeres hermosas, tú fuiste de mi corazón, la única escogida

Me entregaste con tu desprecio en los confines de los extramuros del fatídico precipicio estremecida

Se acabó una vida, una pasión, un amor y el corazón sangrante con el alma triste y acongojada fue destruida

Por una mujer bella, querida y hermosa, pero ingrata y esquiva, que, con su belleza y encantos, me arrastró a tus pies y mi triste vida fue en llamas y en cenizas consumida.

 

“Joreman” Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga abril 25-2024