Raiza N. Jiménez E.

Entre Curas te Veas.-

 

La Iglesia hoy, atardeció de campanadas.

¡Ah! y en la torre, se agilizaron, los niños.

Con gritos, los echa el bravo, monaguillo.

No los asustó, pues se reían a carcajadas.

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Las ligerezas infantiles, no las para el Cura.

Por la ranura de la gran puerta, Él los mira.

Él conoce, como nadie, esa clase de locura.

Al ver que, no atienden, entre risas suspira.

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El cura no regaña, pero sí, les envía, guiños.

A la hora vespertina, van señoras muy finas.

Hay frío y se verá a la dama, con su armiño.

Al acabar la Misa, el cura, a los niños confina.

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¡Si tanto les gusta el campanario, se los doy.

Pero, tendrán que, asearlo todo, desde hoy!