Raiza N. Jiménez E.

Torpezas de amor.-

Persuadida estoy que, son mis manos, tus amantes.

Ellas, se arman de valor y de pasión, para acariciarte.

Sé qué las animan, mis instintos, que son delirantes.

Nunca supe cómo frenar, las emociones ante el arte.

*-*

Y es que, si trazo para ti, sólo veo irradiar diamantes.

Debo decir que, todas mis horas, se van en pensarte.

No puedo dejar, el verso crudo, vivo entre cantantes.

Todos los días me pregunto: ¿Cómo dejar de amarte?

*-*

Cada idea, yo evado y me cuestionan, los que me ven.

Tal parece, ya no soy ni la sombra, de quién, ayer fui.

Mis amigos y maldicientes dicen que, no me veo bien.

Es gran verdad, no me siento bien, desde que te perdí

*-*

¡Ah! me miran con compasión, sólo mi madre se calla.

No osa gritar, como ayer lo hacía:¡Ah! “Yo te lo dije”.

Cómo decirle a una madre qué, en sus ideas, Ella falla.

*-*

¡Al final, mi Madre sí tenía la razón, el Adán no servía.

Y Ella descubrió, el interé$ que, por mi dote, Él tenía!