Enrique del Nilo

Esquizofrenia en Re patriado

Deja caer el pudor desde sus hombros

al infierno del deleite prohibido,

un mundo hasta hoy desconocido

pero muy promisorio por lo prometido

 

Allá afuera el miedo solo se cambia de traje

y olvida las canciones

que le acompañaran

desde su cabecera

 

Inútil le son vallas multicolores

que no consigue descifrar

cuando las letras son solo incógnitas

que burlescas le acechan en su deambular

 

Le enseñaron que en este mundo

todo tiene un precio…

que todo se debe pagar

y ella va entregar sus sueños,

la lozanía de sus cortas primaveras

para su hambre abrevar

 

Sus descalzos pies dejas pintada

la sutil huellita de un hasta hoy, inocente paso

 

Los que se dicen poetas

le llaman a eso amor,

le llaman placer

y entintan infinitas cuartillas

con lo que para ella

es solo un mercado de dolor

para saciar su hambre, su frio

alquila su frescura, su lozanía angelical

para el deleite de quien confunde

éxtasis hormonal con amor

 

Mañana volverá el hambre,

y vendrá acompañada

de la maldita congoja

de haber hecho algo malo

 

desde las pulcras escalinatas marmoladas

descenderán escupitajos, insultos,

peyorativos epítetos  

 

y si la suerte le ha sido tan mala

en nueve meses le vendrá un bullicioso llanto

atiborrado de hambre

que pasados los años repetirá sus pasos

mientras los que se dicen poetas

siguen mercando

con encuadernados orgasmos

 

¡Perdóname Poesía!

por haber intentado manchar tus cuartillas

con las heces que mi mente excreta

perdón por quienes te usaron como droga…

¡acaso como suvenir!

Sabes que en mis manos siempre fuiste dardo

Con corazón de sinceridad