J.R.Infante

Consejo a un poema

Desde el momento en que naces
una idea fija te persigue:

la letra impresa.

Te agobia, te sublima.

Eres esclavo permanente
de tan Poderosa Fuerza.

Versos indómitos con voluntad de hierro
luchan por figurar bajo dos pastas coloridas.

Y ese deseo, esas insaciables ganas
pueden resultar cruento camino.

Modera tu ímpetu -avasallador-
y espera.

Reposa tu larga espalda
sobre frío cartón o papel
y espera.

Ese día -grande, ansiado-
a veces, sin saber cuando,
amanece resplandeciente.