Jaybert Jurlian Escalona

NOCTURNO VII

Nocturno VII

 

“Carta a un ángel”

 

La noche está  llegando a su fin

ella agoniza sobre su insomnio y le arranca minutos al día

mientras sobre las sombras, usted vigila las madrugadas,

remueve el sepulcro del piso

enciende llamas en cenizas del viento

y cada vez que la noche dibuja su espejismo

le recuerdo a gritos que usted ha muerto

yo le he cortado las alas

porque un adiós debería ser una muerte para siempre

aunque vivas dibujado

sobre una luna que he enmudecido.

 

La misma noche ha sido testigo

ella conoce todas mis proezas

corona todas las batallas que he perdido

susurra el eco de mis palabras

y justo cuando al sueño me entrego

sigues apareciendo en mis pensamientos

mientras yo te grito: ¡Ahora yo soy amanecer!

 

Corrías las ventanas, volabas sobre mi cuarto

jugabas a ser puro

mientras abrazaba tus alas,

dormías en mi cielo, conocí tu divinidad

y cuando me mirabas

aniquilabas la cruda realidad de la noche

arrastrándome a un mundo desconocido

sintiéndome querido lleno de vida

porque mis pulsaciones rezaban tu nombre

y mi alma se dejaba iluminar por tu presencia angelical.

Pero todo era mentira.

Y aun así te alimentaba,

Mi ser se aferraba, creyendo que eras luz

Pero aun así seguía en oscuridad.

 

Cuando amanecía y volvía a la realidad

te veía volar por los pasillos

me mirabas entre el tumulto de la inconsciencia,

congelabas las horas, tejías un aleluya

Y me cegaba tu presencia de ángel

mientras yo aguardaba la esperanza

y le pedía a Dios que colisionaras conmigo

porque admiraba tu sonrisa perlada.

 

Cazarte por los pasillos, vislumbrar su timidez

Y entregarla en expiación

Pero fuiste dejando tus alas envenenarse

hasta el punto de no conocerte

has revelado tu verdadera naturaleza

eres malvado, me has engañado

eres un ángel caído.

 

Ahora veo a la noche morir

ella ha sido testigo

y recoge todas mis miserias

corona todas mis batallas

y me envuelve en su enojo

en este instante vuelas hacía otros paraísos,

te has entregado a los monstruos de la noche

de los cuales creí que conocías

y justo cuando ya falta poco para que amanezca

sigues apareciendo entre mis sueños

y de mi alma le grito a la oscuridad de tu nombre:

que ya moriste, ahora soy libre.

eres un ángel caído.

¡El amanecer me iluminó!

 

Y cuando la luz de la mañana toca mi cuarto

y me atrevo a cargar con mi vida nuevamente

puedo verte volar por los pasillos de la realidad

 a veces trato de buscarte con mi mirada

como quien busca tierra en un mar muerto

y desde mi mundo puedo verle sonreír

pero ya sus ojos no me miran

y mi mente le reza a mi inconsciencia:

 “Me enorgullece morir

Porque ahora soy libre

he conocido la luz verdadera”.

 

Pero aquí me tienen nuevamente

temiéndole a la noche y a sus demonios

esos que aparecen a altas horas de la madrugada

y te recuerdan de donde provienes

resulta que veo a la noche llorar en sus delirios

recordándome que algo se fue para siempre

porque un adiós no es muerte, es vida,

mis ojos cansados se han entregado al descanso

y la confianza que me deja la luz verdadera…

Así te dejo volar hacia otros paraísos...

y al despertar,

con el amanecer tocando mis pupilas

la libertad quebranta mis emociones

y me grita de garganta:

¡Tranquilo todo fue un sueño

ha transcurrido en tu cabeza!

 

Y cuando amanece para vivir nuevamente

te veo caminar por los pasillos como un simple mortal

sin alas, ni aureola ni con tus vestiduras blancas

manchado por la cotidianidad de este mundo oscuro

y entre mis oraciones le pregunto a Dios

ese mismo que asegurabas adorar

que defina el porqué de tu existencia

porque al conocer tu verdadera esencia

esa que maquillabas con la luz

pero al final era mentira

porque antes yo estaba en tinieblas

pero ahora puedo ver

 yo tengo luz verdadera.

 

Jaybert Jurlian Escalona