Gelzaros

SEMANA SOCIAL ( III )

 

SÍNDROME DE ESTOCOLMO DEL OBRERO DE DERECHAS

 

Nazco, y no tengo cuota de riqueza

en el azul planeta –acaparado

por el egoísmo brutalizado

que nos ha condenado a la pobreza–.

 

Solitario, en un clima de dureza,

habré de venderme a quien me ha robado

hasta el agua y el aire respirado,

agachando, sin cesar, la cabeza,

 

y, además, estar siempre agradecido

a quien me haya de humillar en exceso,

por el privilegio que me ha ofrecido

 

al haberme encerrado y hecho preso,

lo que, en mi ser, un «SÍNDROME» ha encendido

y, aunque «ESTO ES EL COLMO», soy su sabueso.

 

 

LOS SANTOS INOCENTES

 

Siempre nos guía la irracionalidad;

queremos dirigir nuestro futuro

con el pensamiento y trabajo duro,

más nos atropella la necesidad.

 

Estamos sumidos en «la realidad»,

que nos calma la sed con el cianuro

de la desigualdad y el claroscuro

anestesiante de nuestra mansedad.

 

Y nos arrastramos ante el cazador

para poder levantarle la pieza,

reconvertidos en su perro avizor

 

ofreciendo nuestra mejor destreza,

inclinados, sumisos y con temor

de no merecernos su gentileza.