walter rafael aguero gomez

Tus labios, prisión liberada.

De tus labios,

fortín carnoso,

escapan soldados

armados de seguridad

con municiones de certeza.

Derrumbo con sutileza

aquella prisión secreta;

dejas escapar,

esa expresión,

manantial indetenible

que brota de tu montaña vivencial,

para calmar mi sed existencial.

Una pausa interminable,

envuelta en confusión,

dividió el tiempo.

De tus labios,

mujer,

vestidas con el uniforme impecable

de la verdad,

como volcán incontrolable

que quema tus entrañas

con esa lava sanadora de recuerdos,

dejas fluir,

esas palabras

que arropan amorosamente

mi corazón,

sirio encendido en espera

de tu sentir profundo

que cambia nuestro destino:

\" No había amado \".