mercedes soto

Rebelde

Muchas veces he escuchado el sollozo de la lluvia
y con afan le he adorado en silencio. 
Para que su dolor eterno no sea revelado,
cuando sus lagrimas las enjugue el viento.

Tambien he visto como el negligente arranca
las mas bellas flores de un alegre jardin,
por su causa, con furias me he envenenado. . .
como se envenenaron las flores, como se enveneno el jardin.

Ayer, mientras escuchaba el cantar de un ave cautiva,
senti vibrar en mi pecho el dolor de su clausura.
A nadie conte el dolor que me aquejaba, 
él a nadie explicó la opacidad de sus plumas.

Todas las noches en penumbras mi llanto llora,
cobijado por vivencias que humedecen mis fundas,
y enrroscada en la tristeza que atormenta la vida,
me revelo siempre a solas, cuando el amor duerme y no me mira