rrodriguez

Un muchacho

Un muchacho


En una tarde alegre y divertida
de un tórrido verano, en la tierra
fértil y escondida
donde la sombra de una chiringa hierra.
Por el altiplano en la polvorosa llanura,
Entre montes con sol,
a solas con su chiringa y su premura
va el muchacho, silbando al viento.
Lejos se ven virtuosas chiringas,
muchas con matices espectaculares,
y ondas de verdes cañaverales,
coronando las soñolientas lomas.
El muchacho vocifera
a solas con su chiringa y su premura.
Es animada y desbordante su figura;
flaco, sudado, contento y bien animado,
ojos brillantes
iluminan su rostro entusiasmado.
Lejos del barrio... nadie lo sabe,
pueriles virtudes y placeres
de chicos alegres, y sin ruindades
de ociosos malhechores.
Por la llanura de Dios el muchacho avanza.
Tras la tierra plana y esplendorosa,
roja de barro y tez terrosa
con un sueño de encanto en lontananza.
Lejos del barrio. ¡El tedio humano!
¡gente triste y animo insano!
Fue por una magnifica aventura
esta alma ambulante desplazada y audaz;
No busca una cosa: la desventura,
la terrible desventura del incapaz.