broval

Tumbaré de mi mundo...

Tumbaré las esporas de la soledad
y las brechas que galopan en la maleza,
tumbaré los bocetos de las flores
y las cercas amarradas con gotas de mistela,
tumbaré los bostezos de los besos
y los capotes cobardes de los lamentos,
tumbaré... todas las astilla de los abanicos
con palabras bajo el trigo y la luna.

Tumbaré los océanos sin agua
y los artistas que cultivan mimosas marchitas,
tumbaré los colores de las pateras
y los sindicatos que no envuelven los cañones,
tumbaré los pueblos sin versos
y las disculpas que escupen sospechas,
tumbaré... los huéspedes de las hierbas
con conciertos de cataratas y relojes.

Tumbaré los sepelios de las macetas
y los alambres que se oxidan en los valles,
tumbaré los barrios que no andan
y las zanjas enterradas con voces que gritan,
tumbaré las penas de los otoños
y las camisas negras que se manchan,
tumbaré... todas las serpientes de escayolas
con palomas tapizadas de sueños y rosas.

Tumbare la libertad de los mosquetones
y los juglares que dibujan el tiempo,
tumbaré las escaleras en los desiertos
y las perchas olvidadas del maltratador,
tumbaré las faldas de los minutos
y las balas manchadas de rojas esperas,
tumbaré... los vendavales de las saetas
con batallas de poesías y ausencias.