flack

Luz divina.

 

A la luz más pura, tus ojos son monumento,

culpables de que no exista la oscuridad perpetua,

mundos fugitivos que hurtan el silencio;

grito infinito el de la soledad suya.

Son balada a las distancias que devoran

de música derramada en tardes soñolientas,

senderos son, donde huyen los crepúsculos

hasta morir,  y en sus orbitas aguardan renacer.

Son tus ojos, mapas tal vez,

de donde quizá, el sol nació;

el aliento de la estrella que se niega a morir,

un puñado de universo que en tus pupilas quedó.

Son su gesto, su color, sin exagerar,

tanta poesía, y palabra en la que se puede entrar

en gusto figurativo, emotividad al corazón;

se vacían tus ojos, no de llanto, más si de amor.