Eddy Cárdenas García

Aquí también se respira tristeza y soledad

 

Aquí también se respira tristeza y  soledad

 

 

 

De donde te apareces hoy,

precisamente hoy

que desgraciadamente te recordaba,

que ropas vistes, toda desaliñada,

si hasta pareces un cadáver

que se escapó de algún panteón.

 

Y encima tu boca me dice te amo

amor, perdón, perdón amor.

No, ¿que te pasó? ¿ tú no eras así?

hasta donde te recuerdo,

siempre fuiste sensación,

la mujer más codiciada,

La mujer que por sentirse la elegida

un día a pesar de mis ruegos

de mi lado se alejó.

 

Pero, bueno, dices que soy todo

lo que te queda en la vida,

gracias, no esperaba menos,

al menos hoy.

Donde dejaste tus pretensiones,

en que sábanas tu vida se acabó,

cuando dejaste de ser el primor

de tantos hombres;

Pero entra, así dejaras de temblar

como un perro allá afuera,

pasa, tomaremos un café.

 

Por tu apariencia,

veo que no la estás pasando bien

hueles a soledad, a tristeza,

si hasta pareces una muerta, un espanto,

como pudieron abandonarte así,

toma tu café y deja de llorar

que en esta casa así llorábamos,

esperando largas noches por ti.

 

Ahora yo soy el padre y madre de mis hijos

ellos ya crecieron tanto

y casi siempre se acuerdan de ti.

aprendí a cocinar para ellos, a lavar, a coser,

mi escondite desde que te fuiste

siempre fue esta parte de la casa,

aquí abrace a la soledad,

con mi dolor a cuestas lloraba cuando

los niños no estaban en casa,

y siempre evitaba ponerme triste

cuando jugaba con mi pequeña,

¿la recuerdas? también lleva tu nombre.

 

Todo está en orden,

siempre me gustó ser perfeccionista,

pero a pesar de todo,

aquí también se respira tristeza y soledad.

Los cuartos ya no se alborotan con los gritos

de los muchachos y los espejos están opacos

y hoy un poco más limpios, pues hoy,

es un día muy especial,

hoy me visitan nuestros hijos

porque a pesar de todo también son tuyos,

vendrán a celebrar mi cumpleaños

los que por cierto, olvidaste tú.

 

Límpiate esas lágrimas

y ven, acércate,

tú no sabes cuándo crecieron,

una trae a su esposo

y el otro a su mujer, que ya dentro de poco

nos hará abuelos.

Ven, abrázalos, ellos ansiaban tus brazos,

te extrañaban tanto y no te atormentes

en sus almas no existe rencor.