Crisdel Veintimilla

El que no se enamora jamás

Este cordial caballero
recorría todos los caminos
besaba y olvidaba,
besaba y olvidaba.
No pertenecía a nadie
pero era esclavo de los besos de las mujeres...
besaba y olvidaba
besaba y olvidaba.

Cada semana era un espejismo distinto
Cuando parecía llegar una Buena,
daba igual,
era mejor beber, besar y olvidar...
cuando la más bella lo miraba,
la besaba y la olvidaba
si era posible hasta su nombre…

¡Bandolero!
Le gritaban algunas mujeres heridas
pero era mejor escuchar y olvidar,
para no atarse ni siquiera
a sus propios sentimientos,
para no atarse a la duda
ni a sus temores, ni al rencor
o al amor…
solo estrictamente para besar y olvidar

Siempre para el que no se enamora jamás, era mejor
besar y olvidar.