Samuel Santana

Visión

Voy caminando,

escalando, subiendo,

trepando, trepando;

sí, trepando por las alturas

inconmensurables de unos sueños,

de unas ilusiones,

de una encomienda

y de metas atacadas por buitres,

por fieras,

por mordaces serpientes

y por arañas de manos sulfúricas.

Con el aroma de los atardeceres

de guerrero sostenido

por la furia de las tormentas,

de los huracanes,

de los torbellinos y

de las noches de espantos,

yo prosigo mirando la cúspide

donde duerme el heroísmo,

el triunfo, los logros

y las hazañas de un maestro

de enseñanzas indomables

como los volcanes

de tierras retorcidas.

No soy agua para derramarme

ni sombra para morir con la luz.

Soy otra cosa:

el acero,

el furioso guanaco en desiertos,

el fuego suelto en pradera

y la piedra cimentada en la

terrible profundidad del

violento y salvaje mar.