nelida moni

Los tiempos de María (cuento)

 Los tiempos de María

María sale como todos los días, tiene la rutina

Incorporada, casi automatizada, ha dejado que

su ritmo, sea controlado por sus obligaciones

y sus emociones, le reclaman una acción

intempestiva, algo que pueda hacer, para

romper su monotonía, que ya la asfixia.

Cambia su recorrido y busca ir

por otra avenida peatonal, compra un libro, le

interesó el título, se identifica con él, curiosamente...

su título es “María, la del barrio”, ella vive en zona

céntrica, y casi sin contacto con la gente que la rodea,

 muy diferente a la protagonista del libro,   

que  vive vinculada con todos y conoce la historia,

de sus vecinos.

María, sentada en un bar, ha leído ya tres capítulos,

olvidando sus tareas, se disculpa diciéndose a si

misma, soy dueña de mi empresa, puedo tomarme

la mañana , cierra el libro y sigue con su trabajo, para

leer y estar cómoda había apagado su celular, distraída,

 y al no recibir llamadas y por la hora que era, recuerda

y lo vuelve a poner en funcionamiento

Las llamadas, comienzan a sucederse, su responsabilidad

la devuelve al mundo real...

Llega a su estudio, tenía tres consultas, desde las 16 hasta las 18hs,

 su secretaria tenía

un informe judicial transcripto, para presentar en tribunales,

en el juzgado CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL NRO. 1 , a las 8 hs,

 del día siguiente , iría acompañada por su cliente.

De hecho, tenía que hacerle recordar al mismo, una

llamada por su secretaria, bastaba, para que

firme el poder, y llevar la causa.

Almuerza simple y liviano, unas tostadas con fetas de jamón y queso liviano

Un exprimido de frutas, se lava sus dientes. Y se desploma en su sillón reclinable

                                              

                                                     II

 

María, desea seguir leyendo el cuarto capítulo, donde su homónima, vive

tan sencillamente, que hasta siente  un dejo de envidia.

...Pensaba como podía trabajar, cuidar hijos, atender su casa y salir.

Entra en un problema, este libro la llevó en unas horas, a plantearse…

Qué era lo que no hacia bien?, mientras la protagonista de la novela vivía,

 tranquila, ella estaba presa de sus obligaciones.

Ya eran las 15, 30 hs, entra a su despacho la secretaria, con el informe.

Cierra el libro, y le pide que la comunique con la editorial, para conocer

el autor/a de esta novela, la secretaria, queda sorprendida, pero sin decir

nada responde a su petición

Siendo las 16 hs, le comunican por el interlocutor, que la Sra Fernandez,

ya llegó y que está en la sala de espera.

Se arregla su saco rojo se acomoda su pantalón, es delgada y de figura

estilizada, su cabello sostenido con una inmensa hebilla, hace pasar

a su primer cliente, mira la ficha de esta persona, nueva del estudio

y la saluda con cordialidad y así sigue hasta su última consulta.

Solo falta que vengan a firmar el poder, y se irá a leer el penúltimo

capítulo del libro, que durante todo el día, la había abstraído.

Antes de prepararse la secretaria para retirarse, le lleva unos expedientes

Y le dice que la editorial, le dio, el correo electrónico del autor de la obra, tarea

que ella le había solicitado; Toma su portátil, y comienza a abrir su correo

personal,  le solicita  al autor que le dé una

entrevista.

Cierra su notebook, se pone su campera, cierra el estudio y sube al

tercer piso del mismo edificio, donde está su departamento.

Ya dentro de su casa, prende su televisor, se dispone a informarse

Se queda dormida, mientras miraba el informativo, enojada

como buena auto-exigente que era, apaga el aparato, se

cambia su uniforme, como sabe decir, por una bata cómoda

revisa su correo, y con gran sorpresa, tiene respuesta del

autor de la novela, el escritor le da una entrevista,

Al día siguiente, en una dirección para ella conocida, es a dos

horas de la ciudad ,a la 13hs. del día siguiente, todo dibujado.

Como si alguien le hubiese dictado los horarios, se ajustaban

 a los suyos, y realmente hasta tenía el tiempo para volver

para abrir el estudio a tiempo, posiblemente, con algunos minutos de retraso...

Se sentía tan ansiosa, que no comió, tomó una taza de sopa

de sobre, se ducho y trató de dormir, algo descansó, después

terminó de leer el último capítulo, quedó satisfecha, como

si fuera a rendir el exámen final de su carrera, estaba preparada para

preguntarle con fundamento al escritor, ¿Cómo hacia la

protagonista para vivir y disfrutar, atendiendo todos estos

grandes compromisos?...Esa era la pregunta, que se hacía

desde el día anterior, y que le había hecho hacer tantas locuras

como para entrevistar a una persona desconocida, de un personaje

sin mayores intereses, casi leíble con el nombre del libro,

Se arregla, tenía que ir al juzgado, sacó su traje y el maletín,

acomodó el informe leyó si estaba la carátula en orden, para

el correccional correspondiente.

En esta oportunidad se pone zapatos con tacones altos, y agrega

unas tenis, en el bolso de mano.

Sale de dpto. en hora y con un estado de inquietud, quizás después

de este encuentro, tendría la respuesta o por la locura, iría a un analista

 

                                                    IV

 

La mañana fue lenta, los secretarios del juzgado, estaban demorados,

así que todo se atrasó, estaba tentada por dejar de lado la reunión

con esta persona, e ir a descansar, pero tenía gran curiosidad, quería

saber en quién se había inspirado, para describir el personaje, si era

real o ficticio, así es, llama un taxi, se cambia los zapatos por

las zapatillas y va.

Reconocía las calles, algunos de sus clientes vivían por allí.

Es aquí Dra, le dice el conductor, le abro la puerta o quiere que la

anuncie, no le gustaba mucho la idea de bajarse, sin tomar algún

recaudo de seguridad, aceptó lo segundo, solo que pidió, que

dijera el nombre, sin dar pauta de su profesión.

El chofer baja, el portero eléctrico de la casa es contestado,

vuelve al auto, allí le pregunta a la pasajera si la espera,

asiente, solo media hora contesta, y baja, se siente nerviosa, ahora

querría retractarse, se inquiere, mientras se abra la puerta, una señora

le abre, amable con una linda sonrisa, pasa, le ofrece algo para tomar,

ella acepta un vaso de agua natural, se sienta en un amplió living, con

sillones de cuero, un cuadro pintado al óleo, parecido a “ Las meninas”

de  Velazques , se abre media puerta de un gran comedor, allí ve un

hombre de mediana edad, que le sonríe con gran ternura, ella le

sonríe , sin dejarlo hablar, entra casi disculpándose,

 sigue hablando, ya este señor, le ofrece,

con un gesto a sentarse, lo hace, y  con sorpresa, ve detrás del escritor

un retrato, disculpe ella es María?, si esa foto es de mi María, la madre de

mis hijos, una abogada famosa, solo que hace unos años,  partió de este mundo

 Comencé a escribir sobre ella, por todo lo que me dio, de hecho usted, se le parece.

Claro María, era sencilla, no le daban los tiempos, a veces se

cansaba tanto, que decía, “Quiero saber cómo hacen otras personas,

para estar arregladas, siempre presentables..tomar un café en un bar”...

                                      Fin

***Por un momento parece que deseamos, pertenecer

 a otro lugar, hacer diferentes cosas, algo siempre nos atrae de otros…

 María ahora querrá ser la de la historia, o tendrá ya su respuesta?...***

 

                           Nélida Moni