Alexander Vortice

Lo Caduco

 

Rompimos el techo de tanto mirarlo.

 

La rutina de los astros

y la obscenidad del mundo actual

resultaron ser la causa

de nuestra demora amatoria.

 

Entre los lienzos

y los vaticinios apocalípticos,

nos sentimos escabrosos tú y yo,

como los organismos que no aspiran

a continuar existiendo sobre fibrosos terruños

donde moran las imágenes embusteras.

 

Dos cuerpos que se dan cuenta

de que hay aire tras un seno desvergonzado,

bajo un sollozo hosco o entre la ágil mirada

del otoño que impugna lo caduco.

 

Rasgamos el techo de tanto mirarlo

al tiempo que las milicias acuchillaban

los últimos gramos de nuestra ingenuidad.