Aquí es donde vengo cuando no quiero que nadie me encuentre..

Poco para centinela…

Con un dedo en la boca me descubro

desenterrándote entre tiempos muertos,

Excéntrico anhelo,

Entre cavilaciones unas cinco veces al día,

Entre pesadillas por las noches.

 

Maniático,

Intento de caballero

¿Será que merezco tal desventura?

Y el efecto de ignorar tus invectivas me traslade a

Adjuntarme tus culpas.

 

Aun así el brillo de tus ojos no acaba de mirarme en ideologías,

Ya solo en ese lugar caben tus centellas de miradas,

Lo dubitativo de las mías.

 

Y es que me temo voy para centinela,

Tejiendo pasos que me lleven a la persona

 deducida en las palabras que sé de memoria

de aquel texto, del otro,

 del mío, de ambos.

 

¿Cómo desterrarte de mis fúnebres dedos?

Si tú maldita ausencia les incita labrar ceniza que de tu sombra,

Y cuando declino sobre mi cama tras mis parpados palpitas,

Como pagando un desacato,

Y citando soplos que se encuentren en la estría de hace un error.