Fátima Virgen.

No es que quiera.

Me pesa el aceptar

qué algo se rompió

algo ya no es igual,

lo dice el fondo de mi interior.

 

Disculpa si no sientes

completamente el supuesto perdón,

es sólo que el corazón inocente

se niega a amar con la misma pasión.

 

Se niega a la idea de tus manos

atrapando otros sueños,

gozando de otros abrazos,

viviendo de otros deseos.

Disculpa,que así no lo quiero yo

el sentarme en el sofá,

y del café tomar,

créeme, no me sabe igual.

 

Si mi voz se disipa

tras tu nombre pronunciar,

siéntete afortunado,

mis versos llenos de ti están.

 

Me tortura el recuerdo

tan parecido a ti,

tan fuerte y egoísta,

tan sordo y perfeccionista.

Odio que tu seas tan eterno

que el deseo de esta noche dormir,

se acaba el eco...

supongo que llega su fin.

 

Siento la ausencia,

de tus brazos y sentimiento,

es cómo la fina demencia,

que sentía en cualquier momento.

 

Ve qué ingenua,

al no dormir todo el día de hoy,

es sólo que siento ya tu marcha

aunque el reloj apunte que no.

 

Igual...y realmente no empezó

tal vez fuí yo quién lo apagó,

pero amor, sólo hoy finjamos

que esto apenas nació.

Sólo hoy corrompamos

en esa habitación,

que todo lo que obramos

sea la inspiración.

 

Sólo hoy déjame susurrarte

que te amo con el corazón

que no quiero alejarme,

qué sólo sea por hoy.

Te juro que no es que quiera,

es que todo lo arrastró

la corriente cada vez pequeña,

por todo lo que desbarató.

 

Vé que débil...

mis manos escribiendo de vos,

yo respirando de tu nombre

viviendo sólo de los dos.

 

Vén, siéntate...

te presento a quién realmente soy

sólo hoy enamórate

olvida a ese otro yo.