Lucy Quaglia

Que se callen las guitarras

Que se callen las guitarras

Y no lloren más la vida,

Que se callen las canciones

De poesías retorcidas.

Que se vayan las arrugas

Cositas que da la vida,

Que no haya más rencor

Ni esperanzas con intrigas.

Que nunca me vuelva loca

Ni se muera la esperanza

Que me da la extravagancia,

Y que nunca me haga falta

Un hombro que sea fuerte

Y al compañía rara

Del soldado granadero

Aburriéndose de nada.

En cada pasada de auto

De la ciudad que no extraño

Se me hace como una historia

De gritos en el asfalto.

Que nadie se muera de algo

Que sólo cura la muerte,

Y que los pasos tranquilos

Vayan buscando la suerte

De los suspiros furtivos

Que me mandan desde el puente.