Ramirez Adrian

Equilibrium

 

 

 

 

El mundo tiene todo bien repartido

en partes iguales y en partes adversas.

Tiene 365 días equitativamente bien seleccionados

para los amadores y despiadados,

para los hombres hacedores, para las mujeres viudas que se

oxidan en los hogares «esas que mueren lentamente, que se pudren, que

se marchitan a diario con una esperanza difunta

y recostadas a la ventana».

 

También nos ofrece 12 meses cada año

para hacernos más impuros y más nefastos.

Nos ofrece los días como un reto, una adivinanza o un misterio

y nosotros (los verdaderos deshumanizados, los verdaderos demonios y santos)

desaprovechamos las horas haciendo ocio y mascando chicle,

burlándonos de todos, criticando y deseando cambiar el mundo

pero sin un vano esfuerzo siquiera de alzar la mano. 

 

El mundo vino como calculado plenamente

como con un equilibrio por defecto, una magia o un martirio.

Separó la noche del día, lo bueno de lo malo, los placeres, los pecados

y los vertió a todos en una sola mezcla

dando por consiguiente el toque perfecto

para los humanos.

Aún siquiera, el que se atreva a decir

que el mundo no está completo y en total armonía

sería un eterno maldito

o en el peor de los casos

el hombre más allegado a Dios

viviendo entre los marranos.

 

El mundo tiene todo tan bien repartido

que me da miedo un día

en el que Dios olvide

lavarse las manos.