Gustavo Demelier

Escribo, luego existo

Que el silencio me encuentre gritando,

blasfemias, herejías y anatemas,

que me pille seguro para que no tema,

a la ira de Dios que me viene rondando,

 

que el amor me sorprenda pregonando,

de él sus cuestiones y dilemas,

que la soledad me ronde como alma en pena

y la tristeza en mi rostro se vaya dibujando.

 

Que la guerra me enfrente a mí y a mis demonios,

y me estruje el coco en lo absoluto,

pensando sin más, en lo poco que he hecho he visto

 

que lo que escribo no cause ni agravios u oprobios,

y haga entender hasta al más bruto

que escribo, luego existo.