Juan Senda

***LA ENCONTRÉ Y LA AMÉ***

LA ENCONTRÉ Y LA AMÉ

 

En la desesperación


de la pálida mañana,


imaginé hallarla en la ribera


la busqué en las piedras.


y en todos los rincones 


el mar dormido estaba,


la marea en descenso reposaba


y la brisa bordaba versos


sobre la arena tejía.




Los mazaricos pasaban


en sus rápidas bandadas,


más dos garzas blanquecinas,


se hallaban en la playa,


vieron corren mi llanto


por la falta que me hacia


por la ausencia de mi amada


por la ausencia que buscaba.


 

Con mis cortas pupilas 


en la sombra blanca imbuía,


hallarla y mirarla de cerca,


y para palparla con mis ojos.


 

Hasta que la vi luminosa,


Imperiosa y tan hermosa


Allí estaba, allí lloraba


donde se mueren las barcas


donde duermen los recuerdos


de las sirenas amadas.


Lejos, en un pedregal,


donde se pudren las algas,


donde el viento osado brama


encima de las sogas.

 

Me fui acercando a la sombra,


a una hermosura extraña


¡Qué celestial perfección,


qué forma tan concluida!


 

Cuando advertí su semblante


supe que era ella, 


de rodillas me postré


para mirarla y amarla.

 

Sentadita en una peña,


bajo su santa aureola,


estaba lánguida y triste,


pensativa y solitaria.

 


Por la pena mía lloraba,


lloraba por mi amargura,


sentía melancolía


al dejarme solo y triste


despojado y sin ella.

 


Yo le tendí mis manos


para poder consolarla,


dándole cinco mil besos,


sobre sus velos de nácar,


qué alegría tan grande


fue para mí hallarla


besarla y adosarla.