Eugenio Sánchez

CACTUS

 

 Oh¡ amigo Huraño y salvaje

que  te yergues   robusto y solitario  

y saltas de repente cual forajido

en la vera de mi camino incierto.

 

El rocío auroral  nutre tus entrañas,

los remolinos lastiman  tu sueño;

conversas con el silencio y con la noche

 en tu dulce oscuridad de penitentes.

 

Dios te maldijo en un momento de ira

dándote como castigo la soledad eterna,

veo tu sufrir con mi corazón  de poeta

y con mi alma pecadora te bendigo.

 

Eres espíritu que vaga en  quietud,

en el cálido espejismo de un desierto.   

Eres mi alma muda y adolorida

que canta su soledad y sus recuerdos.

José Eugenio Sánchez Bacilio ( Jesbac)