Luis G Rebolledo

UN NUEVO RENACER

     Hay dos grandes claros abiertos en el cielo, y hoy pienso aún más al no poder recordar lo que siento en este mar de dimensiones desconocidas, más por este amor inmaculado que se esfumo con el viento.

 

    Ya al verte sentad en el último puesto de ese largo  viajes en tus días primaverales, pensé en volver y contarle al ruiseñor de este grato acaramelado a fantasía, que me a traído a tus  aposentos.

 

     Cuando me deje ir por las pampas y descubrí tan maravilloso tesoro, ya que con tu llegada inesperada trae consigo ese rayo de luz prismático, que solo vislumbra en aquel rostro angélica, que cegó mis ojos y pensé en un  momento en esperar a la llegada  de la aurora.

 

     Solo para descubrir las huellas sigilosas que hicieron a todo te siguieran, aun cuando te posas dormidas entre crisanto y clavellinas, sin saber que la estrella de David te trajo hasta aquí inundando todo el paisaje de armonías.

 

     Lograste calmar mis ansias desenfrenadas hasta llegar a esculpir con el afilado Rubí sobre tus alas lo inalcanzable de ti. 



Luigy