Lucero Moscoso

LÁGRIMAS DE UN NEY

Donde apenas llueve...
lágrimas de un ney 
arrullan sonoras el desierto 
y en beatitud de su latencia
exhalada como ibis celeste,
una bromelia de terciopelos
tan frágiles... tan leves... 
que bastaría un laúd del viento
para libar sus labios. 
Y en el cactus donde muere...
saciado cada espino
de su llanto los perfumes,
queda como ángel abatido
extática de azúcares y trinos. 
Y con igual azar...
soñada como el cielo mismo 
tu alma pincelarse miro
—¿de qué te lamentas?— 
eres yo sin serlo nunca...
soy tú sin que un día lo sepas...
¡Gran consuelo sería morir
—como la música se va— 
en ney de un beso tuyo! 


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Propiedad intelectual Lucero Moscoso
Bogotá D. C. Colombia.