cami-de-sirga

Queridos alumnos

(reencuentro en las aulas)

Alegra mi rostro volver a ver vuestros rostros

y a mis oídos escuchar vuestras voces,

tras tanto tiempo alejado

en manos del tiempo que no dispones

si no es por regalo de Dios, sus dones.

Desde el lecho del hospital

ha viajado mi alma hasta las aulas,

tantas veces en esas largas noches en vela,

recreando tantos momentos compartidos,

gozando de cada instante la presencia

de todos mis alumnos recordados, bien amados,

presentes en mi corazón, casi ausente.

La vida me la habéis regalado,

y también los cirujanos,

sin daros cuenta, a penas,

que sólo por haberos conocido

de mi alma huían las penas.

Algunos pensarán que es romanticismo,

Otros, banas emociones, sentimentalismo,

pero ojalá sean muchos los que crean

que es aprecio, reconocimiento y cariño.

Muchos creen en el destino,

yo no soy de esos, no pienso que esté escrito,

más bien creo que lo labras cada día

con el ritmo de las estaciones y la paciencia del campesino.

Escribo estos versos, libres, porque os tengo cariño,

Mà Obertes, Escoltes o de otro signo,

que el amor es un tesoro preciado

que una vez recibido, sólo puede ser regalado.

Así os quiero, queridos alumnos,

con la pasión del maestro que cree en vosotros,

con la paciencia que demanda el andar de cada uno,

pero con la certeza de saber que os acercamos el tiempo oportuno.

Sólo pretendo haberos sido una huella,

sólo una, que ha acompañado vuestro camino

marcada sobre la arena de la playa de vuestra vida

como compañero, maestro,

que sólo ha querido ser vuestro Amigo.