Dante 67

Rosa nocturna.

 Rosa nocturna de suave esencia,
de carne tibia y rostro hermoso,
máscara de alegría y gozo
que alquilas tu fugaz presencia.
 
Bajo las luces de neón, frías,
y cascadas de oropel
eres reina, Jezabel,
el centro de mis fantasías.
 
Beso tus labios, bebo su miel.
Palpo tus formas de terciopelo.
Vuelco en tí placer y hiel
y hundo mi cara entre tu cabello.
 
Duermo soñando que estás conmigo,
que permanecerás en mi vida.
Sólo es un sueño a sabor amargo.
Una ilusión. Nube perdida.
 
Palpo tu ausencia en mi cama.
De noche vienes. De día te vas.
Ruego por la noche, celestina,
que me traerá, de nuevo, tu luz fugaz.