rikr2

La alcoba de los solitarios

A través del vidrio en movimiento
el cielo nocturno carece de secretos;
desde aquí, tan lejos de ti y tan cerca de la noche,
es tan fácil desvariar y llorar, que no me hace falta
ningún motivo más que el de romper el silencio.
Es abismal la fuerza con que me manipula ese silencio,
es tan ridículo y tan cierto este presentimiento que me consume,
como si fuese a pasar algo, de que la noche fuera
la alcoba de los solitarios y con su silencio te observa,
te manipula, te gobierna,
se burla de ti, te escupe el rostro y te arrastra  al grito,
gritos que me asfixian, gritos que se perciben desde tu cabeza,
que escapan de tu garganta y mueren en el cielo, 
gritos como estrellas, pero que nadie, que eres tú,  
los escucha, por el maldito silencio.