LIGERALLUVIA

MADRE

Mis entrañas se abrieron un dia.

Tú quisiste no dejarme ya.

Mi cuerpo maduró tu cuerpo

y llegó tiempo de recolección.

Mis gritos,mi dolor,mi llanto,

mi coraje,mi malestar,

fue el camino que elegiste.

Tus ojitos,recién abiertos,

no me dijeron que eras mio

sino que yo ya era tuya para siempre.

Guarde silencio de tan solemne

que te presentaste.

Con miedo, te cogí de tu cunita.

Con un susurro te dije "hijo mio".

Nada ha cambiado,mi dulce miel de vida,

ahora que cambias en la difícil adolescencia.

Amo cada uno de tus despertares a la vida.

Nada me sorprende,nada me asusta,

nada me enfada.

Tu dulce aroma a camelia y sándalo,

llena mi corazón, hasta hincharlo

de una ternura infinita,

la que me enseñaste

cuando mi cuerpo fue tu templo.