nelson.ms95

Santo o comunista

No termino de moverme,
siempre algo me incomoda.

 

Soy de aquí y de allá,

y de ningún lado.

 

Entre algunos se dedican
a enfocar la lupa en los detalles,
con rabia a flor de piel
para reclamar lo justo a los que
-injustamente- devoran justicia;
denuncian las tácticas
del marionetismo masivo,
y otras artes populares.

 

Muy bien.
Que necesarias son sus protestas.

 

Es una herida aquel silencio,
es un agujero en el traje
con el que se nace, con el que nacímos,
y que sin embargo
debemos, luego de otro nacimiento,
buscarle raíces, descubrirle cura,
nutrirle pupilas.
No termino de confeccionar mi mirada.

 

Pero, sin embargo 
-redundando en sin embargos-
no dejo de moverme, me molestan las sábanas,
no puedo caminar sin sacarme las moscas
que se me cruzan, voy 
y al volver el día tiene una mitad de amargura.
Al final del ruido, tras el mundo
existe un auxilio
que no termino de responder.

 

Como si no bastara
la voz crítica,
las calles
con sangre milenaria
y huellas abundantes 
y unidireccionales
(y como si no bastara, sin embargo,

por si sola
la mano fraterna,
la historia compartida,

el llanto compartido:

ya quisiera yo aquella ambivalencia).

Encuentro cierta comodidad
en aquellos discursos, cierta indiferencia
en su incorpórea compañía del ignorado.

 

Lento es mi pisar,
pero sincero es mi sentir,

descubierto, interrogado

como la roca bajo la cascada.

 

El conformismo

es cómodo silencio.