Bled

HABLANDO CON MI PATRIA

Desde Los pinos nos entregan fraudes electorales.
Pagamos el futuro que perdimos y así perdimos presencia en nuestros derechos fiscales.
¿Dónde queda el bien común, el bien agrario, los impuestos, los salarios?
¿Quién secuestro la justicia y dilapido la esperanza poniéndola en un calvario?

Los patrones son muy pocos, los sirvientes sobreabundan,
¿Entonces porque demonios aceptamos las calumnias?
No somos cerdos y nos dan bienes porcunos,
Dime si a ti sí te gusta la hambruna y el ayuno.

¡México!
Tu espíritu fue degollado junto a hombres en el río bravo.
Acabo la espera, ¿vomitaremos la estafa?, 
¿O de nuevo y con gran gusto gozaremos de migajas?

¿Te gusta la miseria?, 
¿Te gusta sentir la histeria, de quienes en ti sufren embusterías e injusticias austeras?
Entonces ¿porqué es que lo haces?,
¿Por qué es que a ellos satisfaces?, tú necesitas ayuda y no lo aceptas. Por tu educación inepta y tú gusto de andar a tientas.

Por comodidad prefieres falsa seguridad,
Pero sabes bien que este mundo en progreso y fracaso no nos va a esperar.

Nosotros mismos nos arrastramos al odio, a la pérdida de sentidos y el sentido, a la muerte de la democracia con votos optando por hacer votos de silencio a nuestros propios latidos. Somos la ramera de cualquier otra nación, y tal parece que nos gusta. 
Somos el cantar y el gemir de un mundo sumergido en la división entre pueblos, clases, partidos, ideas, creencias, llanos, cuerpos, apariencias y graznidos del que está al poder y nos mantiene lejanos a la conducta que deseamos y el conocimiento. Manejando este por medio de televisoras cretáceas y un mal sistema educativo.