Adrian David

Paranoias

En las sombras inertes de la incertidumbre

Se consume la calma impacientemente

Se ha de disipar mi alma en la lumbre

Igual que las palabras del que miente

 

Perdóname señor por que he pecado

Y ruego ante tus pies en mi delirio

Soy culpable de lo que ha pasado

Y no alcanzaré a pagar con el martirio

 

No soy merecedor de tu clemencia

Castígame con el torrente de temores

Y cuida a mis hijos que en mi conciencia

Navegaran errantes por mis errores

 

Maldito soy y cruel por la indiferencia

Que ayer mostré en el camino

Y este sufrimiento es consecuencia

Morir, sufrir, es mi destino.