Antonia Ceada Acevedo

En el crepúsculo de mi vientre

Mi voz ha tapado mi garganta

Y el cuerpo duele sin perdón.

Aquí llega el abrazo de la muerte

Y las manecillas del corazón

se encuentran en las en puntos…

No es una pesadilla, arraigó

en el crepúsculo de mi vientre

Y navega por los ríos del torso

descargando en los puertos

de esta desvanecida geografía…

Siento, ya, el polvo de los ángeles

Y en el rompiente de mis olas

una lágrima deja el Adiós.

Adiós masa, adiós materia;

estoy de mudanza…

No puedo luchar contra este enemigo

que me carcome la vida

Y me licua el alma.

Me ha tocado a mí;

seguramente llega la hora

de partir al silencio que cobija

la luz que llevo dentro.

Las células que antes eran jazmines blancos,

Hoy, danzan en está síntesis con tules negros

Más, gélida la sangre de la palabra

Llegara  el otoño  con la estela de la eternidad.

Aquí,en esta via,dejo mi rosa.

 

Antonia Ceada Acevedo