Vicente Martín Martín

Conmigo no contéis

Conmigo no contéis

 

me he quedado sin balas y no tengo intención de asesinar

filisteos con honda

ni a embarcarme en fragatas de papel que se alimenten

de cuevas submarinas

 

conmigo no contéis,

pero que a nadie

se le ocurra pensar que si he venido hasta aquí es con la idea

sutil de disculparme

 

y tampoco soy viejo sino un poco

menos niño que antes

y he aprendido

que meterme en los charcos sólo acaba trayéndome

pulmonías nocturnas

 

o decidme si no

de qué ha servido el fragor de los combates,

las canciones protesta,

las guerrillas de a pie o el exterminio

de alondras y cilantros

 

después de haber creído que la lucha de clases movería

lo pilares del mundo

hete aquí

que seguimos usando adjetivos posesivos con la misma razón

-aunque ahora en inglés-

y no han cambiado de nombre ni de dueño

el dolor

o la gula,

quienes eran pontífices ayer

hoy son beatos

y todo sigue igual y ni ha cambiado

ni el silencio de sitio.

 

Y es que a veces

yo querría saber de qué costilla de Dios estamos hechos

o en qué  puzzle encajamos

y qué pinto escribiéndoos a la luz de un candil semiapagado

versos que no leeréis.