Luisa Arias Soto

El Espejo De Mis Adentros

Qué difícil es concluir una página de la vida, la esperanza que se había guardado, colapso entre las paredes de mi casa, tan frágil, que me desplome con ella, guardando en el vacio de mi desencanto las pocas fuerzas para seguir luchando.


Tantas luces, y aquí tan oscuro - Mi alma de luto por haber perdido lo que tenía guardado en una ilusión.


 ¿Cómo mirarte ahora? Si el mismo valor que tuve al desnudar mi alma ante ti, se convirtió en temor, al escucharlo de tus labios –Tus sentimientos destinados en otra persona - Y todo el fuego se apago sin dejar restos de calor, congelándome de un solo golpe, enfriando así la primavera, sin un otoño de por medio, llegando a un invierno intachable con tus palabras sinceras y castigadoras en este lapso de tiempo:


-Mi presente- lo único importante en mi vida, sin un fin determinado, con un pasado sin retroceso, con mil preguntas en mi mente aturdida con tu recuerdo.


Y en el espejo de mis adentros verme vacía, con un lápiz y sin un borrador para tratar de arreglar lo que está hecho, para borrar este sentimiento ambiguo hacia ti, y no verme como lo que soñé, sino, como lo que realmente soy para ti (tu amiga).


Y sigo sin entender que fue lo que dolió más:

¿Si despojarme de mi orgullo o reconocer mi fragilidad? Contigo las dos fueron difíciles… tenía una proyección firme, segura y sin rasgos de interés por alguien, que se había consolidado por la poca experiencia vivida, por los hallazgos en mis facetas, por castigarme a mi misma…


Bajar ese escudo de “apariencias” y recibir un golpe bajo al corazón, es doloroso sin anestesia.


Pero en el fondo y con sabiduría sabia que la confrontación era inevitable y que para seguir construyendo era necesario replantear la obra y derrumbarla a tiempo tratando de minimizar así las perdidas.