El surrealismo es un movimiento nacido en Francia a partir del dadaísmo y desarrollado durante las primeras décadas del siglo XX. La palabra surrealista se refiere a aquello que está sobre (sur) o por encima del realismo, de la realidad. Por lo tanto, los autores que forman parte de este movimiento intentan descubrir una verdad implícita mediante escrituras automáticas, sin correcciones racionales ni el respeto por un razonamiento lógico. Los poetas surrealistas utilizan todo tipo de imágenes para expresar sus emociones.

André BretonEl principal impulsor del movimiento fue André Breton (1896-1966), quien en 1924 publicó el primer Manifiesto Surrealista donde define a esta tendencia como un movimiento eminentemente poético, en el cual la pintura y la escultura son consecuencias plásticas de la poesía.

Algunos de los poemas más reconocidos de Breton son “Habrá” (“De dónde llega ese ruido de fuente / Sin embargo la llave no se quedó en la puerta / Qué hacer para desplazar estas enormes piedras / Ese día temblaré por perder un rastro / En uno de los enredados barrios de Lyon”) y “Silueta de paja” (“Dame joyas de ahogadas / Dos pesebres / Una cola de caballo y una manía de modista / Después perdóname”).

Otro referente de la poesía surrealista es Antonin Artaud (1896-1948), autor de poemas como “Junto a mí, el Dios-perro” (“Junto a mí, el dios-perro y su lengua / atravesando como una flecha la costra / del doble cráneo abovedado / de la tierra que lo escuece”) y “Noche” (“Los mostradores del cinc pasan por las cloacas / la lluvia vuelve a ascender hasta la luna; / en la avenida una ventana / nos revela una mujer desnuda”.

A nivel latinoamericano, algunos de los poetas que se acercaron al surrealismo fueron Oliverio Girondo (con poemas como “Ante el sabor inmóvil” y “Canes más que finales”) y Alejandra Pizarnik (“Naufragio inconcluso”).