Los mapuches (“gente de la tierra”) conforman un pueblo indígena que habita en la región centro-sur de Chile y sudoeste de Argentina. Se los ha conocido también como araucanos, aunque dicha denominación cayó en desuso e incluso es rechazada por el propio pueblo.

Elicura ChihuailafAunque muchos grupos mapuches lograron resistir a la conquista española, con el tiempo terminaron sometidos por los Estados chileno y argentino, que invadieron sus territorios y los asignaron a reducciones (Chile) o reservas (Argentina). En la actualidad, los mapuches viven en gran parte en zonas urbanas, aunque mantienen los vínculos con sus comunidades de origen y reivindican sus reclamos de reconocimientos hacia su territorio y cultura.

La cultura mapuche se basa en la tradición oral y en su lengua mapudungun. Dado que la capacidad oratoria es símbolo de destreza social, su literatura oral ha sido muy amplia, destacándose la forma de relato conocida como epew (similar a las fábulas).

Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, numerosos poetas mapuches comenzaron a publicar libros con sus poemas, incluso en ediciones bilingües (en castellano y mapudungun). La poesía mapuche suele referirse al entorno natural y a las creencias del grupo.

En la actualidad, se destacan poetas mapuches como Lorenzo Aillapán Cayuleo (1940); quien se define como üñümche (“hombre pájaro”) por su entendimiento del lenguaje de las aves; Elicura Chihuailaf Nahuelpán (1952), quien ha traducido obras de Pablo Neruda y Víctor Jara al mapudungun; Leonel Lienlaf (1969), un poeta y músico bilingüe; Rosendo Huenumán (1935), quien también fue diputado por el Partido Comunista de Chile; y Jaime Luis Huenún (1967), poeta y editor.

Estos son algunos ejemplos de la poesía mapuche contemporánea:

Soy el sueño de mi abuelo
que se durmió pensando
que algún día regresaría
a esta tierra amada.

He corrido a recoger el sueño
de mi pueblo
para que sea el aire respirable
de este mundo.

(de Leonel Lienlaf)

Cabalgo en círculo, llevado por el aliento
de los animales
que te ofrecí en sacrificio.

Galopo, galopo, soñando voy
por los caminos del cielo.

De todos lados vienen a saludarme
las estrellas.

Oo!, Anciana, Anciano
Doncella y Joven de la Tierra
de Arriba
en vuestro Azul se regocija mi sangre.

(de Elicura Chihuailaf)