A lo largo de la historia han existido diversas corrientes literarias, las cuales han servido para agrupar a un conjunto de autores que se identificaran con una misma idea o estilo a la hora de escribir. En este artículo hablaremos sobre la poesía de la experiencia, surgida en España en el período de la posguerra.

La nueva poesía

Al intentar abordar este tema sin dudas el primer nombre que nos surge es el de Luis García Montero, un poeta a quien se considera precursor de este movimiento; sin embargo no es el único que lo cultiva. En este artículo te contaremos un poco cómo surgió este estilo y qué cosas puedes encontrar en él.

Al comienzo de los 80 existió en España un espacio de quietud poético, un país que había sido sumamente fructífero en este campo, de pronto se vio vacío de nuevas voces.

La guerra había terminado, la libertad comenzaba a reescribirse, el momento poético de los sesenta y setenta había concluido y, por ende, era necesario reinventar la poesía, darle una concepción actual. Así surgió esta nueva modalidad lírica.

Se trata de una poesía más cotidiana, llevadera e inmediata, en la que cualquiera pueda sentirse identificado. Este tipo de escritura se basa en la idea de que a la poesía no hay que entenderla sino sentirla y que no podemos escribir de forma diferente a cómo vivimos, nuestra vida debe ser un todo. Y nuestra escritura debe ser llana, cercana, sin artificios exagerados ni ebúrneas torres de marfil.

Raíces anglosajonas

Cabe mencionar que algo similar ya había ocurrido en Gran Bretaña, luego de la Segunda Guerra Mundial. Autores como John Osborne o Kingsley Amis intentaron romper con los estilos impuestos hasta el momento y supieron representar las inseguridades y la escasa dirección de aquella época a través de novelas que mostraban un estilo nunca antes visto.

En lo que respecta a la poesía se fundó un movimiento que simplemente fue llamado The Movement, del cual fueron precursores Robert Graves y Philip Larkin. Su objetivo fundamental era rebelarse a la poesía de intelectuales como T. S. Eliot y a la vez, convertirla en un arma fundamental para luchar contra la realidad.

Una de las cosas que me parecen más destacables de esta corriente es la capacidad de integrar la memoria individual en la colectiva y viceversa, conseguir que la poesía concentre las experiencias del individuo pero sirva para que muchos otros se sientan identificados con lo que allí se plasma.

La poesía española de la experiencia se basó en la labor de autores anglosajones como Larkin y adoptó su estilo para plasmar la realidad ibérica de aquellos años. Si bien existen muchos detractores que aseguran que el intento español fue bastante ridículo y que en vez de aferrarse a las verdaderas bases de la poesía de The Movement, trivializaron el arte, convirtiéndolo en algo masivo pero carente de sentido y contenido.

De todas formas, así como existen estos detractores, también muchos otros valoran estas formas poéticas y consideran que ésta es la auténtica poesía del siglo XXI, la mejor expresión de la realidad. Es la poesía de la crisis, de la globalización, de la vida en el asfalto. Posiblemente, gracias a sus características de inmediatez y cotidianidad ella permite acercarse a la realidad de estos tiempos y plasmarlos como no podría hacerlo otro estilo lírico.

García Montero, poeta anticrisis

Como lo decía al comienzo del artículo, seguramente una de las voces más relevantes de la poesía de la experiencia en España, es Luis García Montero. Personalmente, considero que es un poeta único que sabe hacerle frente a la realidad actual, tan turbia, tan deprimente y tan insana con una sonrisa y con las palabras justas; creo que más que poesía de la experiencia, la suya es una poesía anticrisis, que sirve para acercarse a la intimidad y luchar por lo que realmente vale la pena.

Cabe mencionar que comenzó sus andanzas por la senda literaria vinculándose con el grupo poético de “La Otra Sentimentalidad”, del que también formaban parte Javier Egea y Álvaro Salvador. Ellos fueron quienes introdujeron en España la poesía de la experiencia, creando obras cuya fundamental condición era la fusión del yo personal en la experiencia colectiva. Sin embargo, no perdieron la estética lingüística y se apoyaron en la poesía de Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma tratando de darle una vuelta a la poesía del modernismo.

En García Montero una de las cosas más importantes a destacar es su capacidad para escribirlo todo como si se tratara de una narración; sus poemas cuentan con lo que algunos llaman el narrativismo histórico-biográfico de sus poemas, que cuentan con una estructura que hace pensar en una narración, en un relato, te introduce en la vida de personajes hasta hacerte sentir parte de ellos, te transmite su memoria y consigue que la sientas como propia.