De acuerdo a la mitología griega, las musas son las diosas inspiradoras de las artes. Sin llegar a ser deidades, lo cierto es que muchas mujeres se han transformado en musas para numerosos poetas. No hay postura machista que valga para la literatura: es indudable que el sexo femenino ha inspirado varios de los más hermosos poemas de todos los tiempos.

Poesía a la mujer“A Leonor”, del mexicano Amado Nervo, destaca la cabellera “negra como el ala del misterio” de una mujer. También hace referencia a los ojos (“dos magos pensativos”), a su boca “hecha divinamente para el amor” y a su alma “de ternuras tan honda”.

El español Antonio Machado, por su parte, dedicó varios versos a “La mujer manchega”, a quien calificó como “garrida y bien plantada / muy sobre sí doncella, perfecta de casada”.

El chileno Pablo Neruda tiene una extensa obra poética dedicada a la mujer. Podemos hablar, por ejemplo, de “Si tú me olvidas”, donde confiesa: “Mi amor se nutre de tu amor, amada / y mientras vivas estará en tus brazos / sin salir de los míos”.

Claro que tampoco se trata siempre de idealizar a las mujeres. Federico García Lorca se refirió a “La casada infiel”, aquella dama que se llevó al río “creyendo que era mozuela / pero tenía marido”. Aunque el poeta prefirió no contar toda la aventura (“No quiero decir, por hombre / las cosas que ella me dijo”), no dudó en detallar: “Aquella noche corrí / el mejor de los caminos, / montado en potra de nácar / sin bridas y sin estribos”.

Por último, vale la pena recordar un poema del uruguayo Mario Benedetti, donde se pregunta qué pasaría “Si Dios fuera mujer”. El poeta encuentra rápidamente la respuesta, al considerar que “si Dios fuera mujer / es posible que agnósticos y ateos / no dijéramos no con la cabeza / y dijéramos sí con las entrañas”.