Cuando hablamos de las frases célebres del poeta chileno Pablo Neruda, omitimos una reflexión que es realmente popular. Para Neruda, tal como recuerda Lisa Simpson en un capítulo de Los Simpsons, la risa es el lenguaje del alma.

Poemas graciosos, poemas de risaEn ese sentido, habría que reconocer entonces que no todas las almas comparten el mismo lenguaje. La risa puede nacer por diversos motivos: lo que para una persona es muy gracioso, para otra no lo es en absoluto.

Hay quienes se ríen del humor absurdo; otros, prefieren las groserías y los chistes subidos de tono. Están los que disfrutan de la comicidad compleja e intelectual y los que admiten que se divierten con las situaciones tontas y sencillas.

Tampoco puede obviarse que existe un humor prejuicioso y agresivo (los chistes de gallegos o judíos, por ejemplo), que resulta eficaz para algunas personas.

Los poetas también han tenido su producción de poemas graciosos o poemas de risa. Hay textos extensos que pretenden hacer reír al lector, y otros que son simples versos o rimas aisladas.

A continuación, algunos de los poemas y versos graciosos que pueden encontrarse en Internet:

Si el mar fuera cerveza, ¡todos de cabeza!

La virginidad no es un don, es la falta de ocasión.

Ella es muy bonita,
preciosa más bien
y es tan cariñosa
que evoca al edén.

(…)

Se acuesta en mi pecho
mirándome fijo,
me guiña los ojos
oliendo mi piel,
y cuando camina
mueve su trasero
como una modelo:
la muy condenada
lo hace tan bien.

Por eso la quiero,
la abrazo, acaricio,
la mezo en mis brazos,
negrita, mimada
y algo migrada:
mi gata Pelusa,
es hermosa es muy fiel.

(“Ella es muy bonita”, de Felipe Antonio Santorelli)

- No se apresure, caballero,
¿a dónde va tan raudamente?
¿Qué es lo que usted tiene en mente
para correr con tanto esmero?

-No me moleste, ando apurado,
pues tengo tanta, mucha prisa,
y aunque pudiera causar risa,
no debo sentirme cansado.

No existe ninguna novedad
y a nadie he pedido visa,
¿por qué camino tan aprisa?
¡Para que no me alcance la edad!

(“Que me alcanza la edad”, de Felipe Antonio Santorelli)