Al acudir al siempre útil diccionario de la Real Academia Española (RAE), encontraremos que el desamor hace referencia a la falta de amor o amistad, la falta de sentimiento y afecto, o directamente, a la enemistad y el aborrecimiento.

Poemas de desamorEl desamor es, por lo tanto, un sentimiento emparentado con el dolor y el odio. Podemos afirmar entonces que los poemas de desamor son una forma de canalizar estas emociones y de sacar al exterior aquello que afecta al escritor. Ya hemos hablado en Poemas del Alma sobre la acción terapéutica de la poesía y de cómo ayuda tanto al que escribe como al lector.

Un poema de desamor que puede mencionarse es “Queja”, de la poetisa argentina Alfonsina Storni. Allí pueden leerse los siguientes versos:

Me consumo en mi fuego,
¡Señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!

El nicaragüense Rubén Darío también escribió poesías de desamor, como “Día de dolor”:

¡Día de dolor,
aquel en que vuela para siempre el ángel
del primer amor!

El mexicano Jaime Sabines supo escribir con precisión sobre el aborrecimiento y el hartazgo en “¿Qué putas puedo?”:

¿Qué puedo hacer en este remolino
de imbéciles de buena voluntad?
¿Qué puedo con inteligentes podridos
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?

Miguel de Unamuno, por su parte, señaló en “Dolor común”:

Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares

Es evidente que se ha escrito mucho sobre el desamor. Tampoco es difícil suponer que se seguirá escribiendo al respecto. La poesía es un reflejo del alma de los escritores dispuestos a transmitir sus sentimientos a través de los textos. Lo bueno y lo malo de la vida siempre aparece en los poemas.