Teresa Domingo CatalàEntrega exclusiva número 14 y última del poemario Un amor que palpita solitario de Teresa Domingo Català.

LA PRENDA

Olvidaste el sombrero en el armario
junto a las sábanas de lino y dicha;
oscuro se destaca sobre el crema
como un buitre posado en la ventana.

No volverás a usar ese sombrero
ni a llamar a la puerta de mi casa,
me propondré tirarlo a la basura
cuando no quiera recordarte más.

O quizá me lo quede y me lo ponga
y lo luzca en las calles de mi barrio,
sin lágrimas que adornen mis pupilas.

Eres historia, estás en el pasado,
decidido, me apropio tu sombrero:
es la corona de mi libertad.

EL SINSENTIDO

La muerte no me asusta ni me espanta,
no hay temblor en mi pulso al conocerla,
y es su canto una breve alegoría
que acompaña las cenas de mis noches.

Murió mi amor por ti tras la anestesia
de unas manos fantasmas, pensamientos,
ideas que arbolaron la locura
nacida del silencio en soledad.

Tú no existes y nunca has existido,
eres sombra, capilla del infierno,
oquedad de un vacío que se llena

con polvorones y patatas fritas,
unos cuantos barquitos, chocolate
y unos versos surgidos de la nada.

REFLEXIÓN

Es el amor un sentimiento extraño
que mata la razón y resucita
el ardor, el deseo de la cita,
e ignora la cordura y su aledaño.

Reconozco que yo no desentraño
el misterio que el Arcipreste de Hita
cantó con una voz tan exquisita;
yo me sé subalterna en el peldaño.

Mas que habrá en el deseo que te quema,
que nace de las ingles y te abrasa,
y se enciende en el cuerpo furia loca.

El sexo indiferente es mi anatema,
mi pasión hoy en día es argamasa
que el amor ni vacía ni disloca.