Teresa Domingo CatalàEntrega exclusiva número 11 del poemario Un amor que palpita solitario de Teresa Domingo Català.

A LA MEMORIA

Fueron tus labios golondrinas tristes
en el suspiro azul de las acacias,
allá donde el amor pierde su nombre.

Resguardada del clima y de los cauces,
subiré a los andamios más golosos
que cubrían la casa con los clavos.

Respiraré el hollín de las especies
en una chimenea con retales
aliviando las sílabas perdidas,
un recuerdo que en trance desfallece.

Seré el invierno que exorciza el humo,
un amplio movimiento de cipreses,
y cubriré de lluvia el horizonte
cuando entregue mi vida a la memoria.

ESP0EJISMO

Memoria me persigue por las calles
de una desolación demente, oscura
como la piel acuosa del mapache
tras de las presas olvidando el pan.

Divago en los arcenes, las aceras,
buscando el pulso de tus huellas blancas,
movida por el rapto de la ausencia
sin ver la luz y el sol de los asfaltos.

Te encuentro por el polvo de los cisnes
que despacio en mis manos se derrama,
y me muestra tu rastro en las ciudades..

Pero te has ido nada más te toco
y es tu presencia convertida en sombra
un espectro sin rasgos ni matices.

SIN UN BESO

Te fuiste de mi vida sin un beso,
tras vislumbrar el agua transparente
de un amor que palpita solitario,
con el tac de la arena y la campana.

Un reloj que detiene sus manitas
se refleja en mi tiempo de la angustia,
y mi carne se abre en salpicones,
y es cruz y cara, cárcel y tortura.

Desvanecida la esperanza humilde
queda en el corazón un pensamiento
que atesora momentos y rubores.

Soy un rumor de aguas que se alejan,
que se duermen al son de los cipreses,
ocultando lo oscuro en la memoria.